Movilidad creativa: del “Car Pooling” al alquiler privado

  el 5 de agosto de 2012


La movilidad está de moda. Incluso en una difícil situación económica como la actual (o precisamente por eso), las investigaciones e iniciativas que ofrecen alternativa a la tradicional fórmula de posesión y uso del coche privado son cada vez mas. Al uso de los transportes públicos se va sumando poco a poco una red de plataformas de “Car Sharing” (alquiler de coches por uso) con diferentes peculiaridades que se va haciendo habitual en nuestras ciudades. Al mismo tiempo los fabricantes de coches reorientan parte de sus sectores de negocio tratando de no perder la delantera en este mismo sector, como comentaba hace unos meses en esta misma web.

Sin embargo no todas las alternativas a la movilidad parten de la disposición de una flota de coches de alquiler, ni su uso está limitado a las ciudades ni a la creación de una infraestructura compleja que requiera un gran mantenimiento. Gracias a las nuevas tecnologías y al Internet móvil diversas empresas se han lanzado a ofrecer algo distinto.

Se trata de una “movilidad creativa” y en cierto modo mucho más “social” que cualquier otra alternativa

Más que servicios, se trataría de portales o redes sociales destinadas a la movilidad basados en dos principios básicos: la interconexión entre usuarios para “compartir sus desplazamientos” y la inmediatez del acceso al servicio vía smartphone o Internet. Se trata de una “movilidad creativa” y en cierto modo mucho más “social” que cualquier otra alternativa, al estar basada precisamente en la interconexión de usuarios que comparten trayectos, intereses y costes. Y que, al mismo tiempo, ahorran al planeta consumo de combustibles fósiles y emisiones de CO2.


Movilidad creativa: compartir es ganar


En los últimos años un buen número de servicios y empresas han surgido en torno al concepto genérico de “compartir”. De ellas el caso más popular es Spotify: en lugar de tener una gran cantidad de cedés en nuestra casa, tenemos la música de esos mismos (y muchos más) a través de un servicio online que compartimos con millones de usuarios. En el campo del automóvil el punto de partida es sencillo: los coches pasan más del 90% de su vida útil estacionados, y eso hace que la eficiencia del coste sea desastrosa. Para optimizar esa eficiencia las interpretaciones de este concepto son diversas, siendo las más conocidas el “Car Sharing” (Uso compartido de una flota de vehículos de una empresa) y el “Car Pooling” (usuarios que se ponen de acuerdo para compartir trayecto y gastos en sus coches particulares).

Sin embargo del encuentro entre las nuevas tecnologías y el Internet móvil con las necesidades de transporte cada vez surgen más variantes de la idea de “compartir” el medio de transporte. Una de las más recientes es el alquiler por horas (o días) de vehículos privados.

Spotify es un buen ejemplo de la diferencia entre “posesion” de un bien y “uso” de un servicio

Algo similar al alquiler rotativo de plazas de garaje tan habitual en las grandes ciudades. Usuarios que, a través de aplicaciones como SocialCar en España o RelayDrives en EEUU pueden ponerse en contacto con otros para alquilar su coche cuando no lo usan y recuperar así parte de los altos costes que tiene el uso privado del coche hoy en día.

El hecho es que el acceso a Internet desde móvil permite multiplicar las opciones para ofrecer servicios de movilidad como Cabify, una especie de red de alquiler de coches con conductor (Taxis a la carta) que funciona a través de una aplicación de smartphone.

CarPooling o “¿Vienes mucho por aqui?”


El “Car Pooling” (compartir el coche con otras personas que vayan en nuestra misma dirección) es seguramente la más flexible y social de las alternativas a la movilidad convencional que se presentan en la actualidad. A partir del hecho de que la mayoría de los coches usados en desplazamientos cotidianos van ocupados por una sola persona o dos a lo sumo, el “Car Pooling” trata de que esos desplazamientos se hagan más eficientes. Ciertamente este no es un concepto novedoso, y sólo hay que acordarse del famoso cartel propagandístico del gobierno estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, “If you ride alone, you ride with Hitler. Join a Car Sharing Club Today!”. Pero ahora, con la ayuda de las aplicaciones de teléfonos móviles y el uso de Internet cada vez más empresas ofrecen sus servicios para crear redes de usuarios que compartan su coche en los desplazamientos.
El “Car Pooling” sirve igual para ir de Alcorcón a Getafe que de Barcelona a La Coruña

La ventaja del Car Pooling es, además, que su rango de uso no está delimitado y trasciende el ámbito urbano, por ello lo mismo puede servir a un usuario para ir de Alcorcón a Getafe que a otro para ir de Barcelona a La Coruña. La principal plataforma de Car Pooling en Europa es www.carpooling.com, un gran consorcio con servicio en 45 países a través del cual se realiza un millón de desplazamientos mensuales. El servicio se presta a través de una una web y una aplicación para smartphones en la que conductores y viajeros se registran y se ponen en contacto para compartir los costes de sus trayectos. Un sistema de valoración de usuarios similar al de eBay da a los viajeros garantía e información acerca de sus compañeros de viaje, y además dentro de los diversos filtros que se pueden incorporar está, por ejemplo la de seleccionar viajes sólo con entre mujeres.

Pero a pesar de ser el portal más elaborado y más implantado, www.carpooling.com no es la única empresa que gestiona servicios de trayecto compartido. Iniciativas similares existen en todo el mundo, como la Side-Car (www.side.cr) de California de la que hablaba hace unas semanas mi compañero David G. Artés. Otras son más populares en España, como Amovens (www.amovens.com), quizá la más conocida, pero también Bla Bla Car (Versión española  de la Covoiturage francesa, http://www.blablacar.es),  Ibilkar (www.ibilkarip2p.com), centrada en el territorio vasco, o también Compartir Coche (www.compartir.org), un portal que aglutina a ayuntamientos, empresas y otros consorcios que apuestan por el “Car Pooling” para crear una red de contactos mayor con la que dar servicio a los usuarios.

Y de algún modo los fabricantes no se quedan al margen de estas oportunidades de negocio. Daimler presentó hace pocas semanas su aplicación de movilidad integrada “Moovel”, cuyo objetivo es aunar el mayor número de modalidades posibles de transporte para trazar la comunicación entre dos puntos. Al mismo tiempo la empresa dio a conocer una alianza estratégica con www.carpooling.com, lo cual sumado a su propia plataforma de Car Sharing Car2Go pondría en su mano una gran cantidad de variantes y modos diferentes de transporte.

¿Hacia una movilidad “social”?


Uno de los aspectos más interesantes de esta nueva “movilidad creativa” es precisamente que trae a un primer plano la conexión directa entre usuarios para compartir su movilidad. El concepto es completamente nuevo desde el punto de vista de que rompe el esquema que ha regido la movilidad en el siglo XX de que para desplazarse hay que elegir entre coche privado y transporte público. Con estas plataformas y gracias a Internet móvil, tenemos la posibilidad en cada momento de “diseñar” nuestro modo de desplazarnos, escogiendo la mejor opción en función de nuestras necesidades en cada momento, o combinando diferentes modos de transporte privado, público o alternativo.
En vez de alejarnos en nuestros coches, las “plataformas sociales de transporte” cohesionan la comunidad

La consecuencia más evidente es que, aun alcanzando una pequeña cuota del mercado, todas las alternativas a la movilidad convencional y las variantes de “movilidad creativa” incorporan a las ciudades y al territorio un nuevo concepto que funciona a partir de la idea de “compartir”, que es un fuerte componente de cohesión social. Lejos de alejarnos en nuestros propios coches particulares, estas “plataformas sociales de transporte” permitirán ponerse en contacto a los habitantes de las ciudades haciendo del transporte algo mucho más consciente y menos individualista.
Ahora bien, hasta que eso llegue todavía habrá que dilucidar otras cuestiones, como la rentabilidad económica de estas plataformas, el marco legal que las ampara (en el caso del alquiler privado) o la influencia en otros sectores (con el ejemplo de la reciente protesta de los taxistas sobre la que escribía mi compañero Dani Seijo en Diariomotor hace unos días).

Fuente: www.carpooling.com | www.socialcar.com | www.amovens.com

Fotos: Moovel – Daimler Media | Carpooling.com | National Archives and Records Administration | Socialcar.com

Saber más: Geoff Wardle “We need to design entire journeys” en “Daimler Technicity”
En Tecmovia: Rentabiliza tu coche alquilándolo cuando no lo usesCabify: un servicio de taxis premium con aplicación para smartphones | Los fabricantes de coches y sus estrategias para el mañanaNueva aplicación de movilidad creada por Daimler: “Moovel” | 5 ideas para entender por qué protestan los taxistas

¿Te ha gustado este artículo? Síguenos en Twitter para enterarte de todo.




  • Lucas

    Por suerte en Latinoamérica también hay alternativas para compartir auto, como http://www.sincropool.com que crea sitios para empresas y universidades (para hacer carpooling solo con gente conocida). Saludos desde Buenos Aires!

  • Luis Miguel

    Hola Lucas. Interesante iniciativa a la que haremos seguimiento también. Las implicaciones sociales de la movilidad en latinoamérica son doblemente interesantes por muchas razones. Espero poder hacer pronto un reportaje sobre proyectos e iniciativas allí. Un saludo

    Luis Miguel

  • Javier García

    Muy completo el artículo. Yo también creo que compartir coche es algo “necesario” en este momento de cambio total a nivel mundial y que permite reflexionar sobre la racionalización del uso del vehículo privado. Los españoles siempre hemos sido bastante reacios a subir a gente ajena en nuestro coche, por miedo al desconocido básicamente. Por eso no deja de sorprenderme y a la vez alegrarme que ese sentimiento haya cambiado en estos últimos años, quizá porque ahora estamos más viajados o incluso por la coyuntura de crisis. Pero gracias a eso vamos mejorando en el tema de movilidad sostenible. Yo me animé hace un año y pico a los viajes compartidos, a pesar de mi caracter independiente; pero el tema de poner un granito de arena en los problemas globales nunca me pareció banal. Debo decir que has olvidado aquí la web de car pooling con la que yo me identifico mejor, que es http://www.blablacar.es, quizás por asuntos de competencias y demás, no sé. Lo más curioso es que me contaron que esta compañía viene de Francia, tal y como el patrocinador de este sitio, Michelín. Como digo, quizás competencias entre firmas operan por ahí. No obstante, lo que debe prevalecer en mi opinión es que los buenos hábitos avancen, por encima de intereses particulares. No puedo más que alentar a los que recelan de compartir a que prueben, seguro que cuando descubran al grueso de la gente abierta de mente que usa esto, repiten. Un saludo!

  • Luis Miguel

    Buenos días Javier, gracias por los cumplidos.

    Lo de BlaBlaCar es, como tu mismo decías, un olvido. Estuve manejando su web mientras preparaba el artículo y en las notas finales debió de quedar en un rincón, por eso no aparecía. Nada de conflictos de competencias ni nada por el estilo, como en ninguno de mis artículos. Así que te agradezco que lo hayas comentado porque así acabo de incluirla en el texto completando un poco más la información, que al final se trata de eso.

    En cuanto a la movilidad, ciertamente la merma de los servicios del transporte público puede ser un acicate para el Car Pooling, que cobraría bastante sentido. Se trata de que haya el mayor número de alternativas posibles y lo más “sociales” posible, porque sólo así se podrá caminar hacia una sostenibilidad real y una movilidad operativa. Los “monocultivos”, de transporte público o de transporte privado, dejan demasiados aspectos de las necesidades diarias sin cubrir, por eso hay que estar atentos a la “Movilidad creativa”, que son soluciones aportadas desde el terreno, no desde los estados, y por eso atienden a necesidades muy reales.

    Saludos y gracias por el comentario y por el apunte…

    Luis Miguel