
Gracias a Internet y a la popularización de las tiendas online, dispositivos de este tipo están adquiriendo una gran relevancia motivada por sus atractivos precios. La idea de estos aparatos consiste en: ofrecer al usuario toda la información que es capaz de generar la centralita motor mediante la conexión estandarizada OBD de nuestro coche. Con la ayuda de un software de lectura, podremos observar los valores reales de revoluciones, temperatura, fallos registrados, presión de alimentación y un largo etc.


Obviamente el producto se trata de una adquisición muy sugerente para las posibilidades que “supuestamente”, y repito, “supuestamente”, es capaz de ofrecer al usuario ávido de mayor información relativa a su vehículo. Los problemas con los que cuenta este tipo de dispositivos se basan en la compatibilidad con el vehículo al que queremos conectarnos, la necesidad de instalación de un software y su configuración, y por último, y más importante, la capacidad real de nuestro vehículo para ofrecer datos.
El mayor problema reside en la capacidad que posee la centralita de nuestro coche para transmitir información. Es decir, cada modelo de motor cuenta con un sistema eléctrico/electrónico, cuya unidad de control maneja un determinado nivel de información. En diversas gamas de vehículos, anteriores a los años 2003 y 2004, la información que podemos obtener se traduce en poco más que ciertos códigos de avería, meramente orientativos, y a algunos valores de temperaturas y cifras de tensión y resistencia.


En Windows, sin embargo, si que podemos obtener algunos programas como ScanXL o WINOLS que nos ofrecen, de forma gratuita, una multitud de lecturas y posibilidades más allá de las interfaces que podemos instalar en cualquier dispositivo móvil. Además, estos dispositivos incluyen compatibilidad con las últimas versiones del sistema operativo propiedad de Microsoft.
Como último extra, es justo comentar que la obtención de errores registrados no se basa en que nos aparezca una frase que nos dice qué tenemos que reparar. Estos fallos aparecen como un código hexadecimal del tipo “P0085” y que debemos de cotejar con una lista de códigos OBD u OBDII donde se traducirá en un determinado tipo de fallo. Pero ¡ojo!, todo esto es poco más que orientativo, ese simple fallo que según el fabricante se traduce en: señal plausible o posibilidad de circuito abierto, finalmente puede acabar en la sustitución de un fusible o la ardua búsqueda de una masa ingerida por algún amigable roedor.

Muchos clientes de estos productos, quieren albergar en su vehículo un sistema de información como el que llevan algunos coches como el Mercedes SLS AMG. Pero la capacidad de distracción es muy alta, y la colocación de nuestro teléfono móvil en la zona menos adecuada puede provocarnos algún percance poco deseable para nosotros, y en el peor de los casos, también para un desafortunado conductor presente en nuestro camino.
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